jueves 23 de agosto de 2007

¿Intromisión repentina?

No tenía prevista esta “intromisión o violación” de mi propio blog hasta que he leído unas palabras en un espacio, a las cuáles me gustaría contrarrestar.

A mí personalmente no me gustan nada los refranes y dichos populares, me parece la forma más sencilla de generalizar y dar explicación a algo que quizá requiera de un poco más de atención por nuestra parte, una forma de “conformarnos” con una respuesta fácil.

Cómo tú bien dices, es preferible arrepentirse de lo hecho a hacerlo de lo que no te atreviste a hacer en su justo momento; pero… ¿qué es arrepentirse? ¿de qué debemos arrepentirnos? ¿cómo evaluamos qué actos son dignos de nuestro arrepentimiento y cuáles no? Supongo que cada uno tenemos nuestro propio baremo para decidir que actos son reprochables y cuáles no lo son, y debemos mantener un equilibrio, incluso diría que la balanza debe de estar inclinada hacia el lado de los actos de los que no nos arrepentimos; yo he probado el otro lado de la balanza, aquél en el que te sientes culpable día tras día por no dar lo mejor de ti mismo a cada instante, te sientes culpable por actos o situaciones de los que tú mismo has sido víctima, te preguntas si tú lo has provocado … el gran error es plantearse todos estos interrogantes.

Tan sólo debes arrepentirte de hacer daño a otras personas de forma intencionada, pero vuelvo al “equilibrio”, ese mismo daño te lo harán a ti, así que, aunque suene mal, un daño propio por un daño ajeno, el cambio es justo.

Minuto tras minuto podemos cometer errores, uno tras otro, romper la piedra de tanto tropezar en ella, quizá nuestro destino sea ese, encontrarnos miles de piedras que poco a poco saltaremos cuando hayamos aprendido la lección. Al final del camino, al echar la vista atrás, te darás cuenta de las miles de piedras que has podido saltar y las miles de lecciones que con ellas aprendiste, lecciones que cada día han hecho de ti una mejor persona, aunque no se la diferencia exacta entre una mejor o peor persona, pero que seguro que nos ayudarán cuando volvamos a tropezar con una piedra parecida, y en este caso sepamos como actuar ante ella, para que el tiempo no nos atrape por sorpresa.

Ese es el recorrido a llevar a cabo, cometer un error, volver a cometer el mismo error, comprender la mecánica del error y por último, subsanar ese error de la forma más conveniente; y la historia siempre se repite, de vez en cuando, modificando algunos factores.

Espero que estas palabras, aunque lleguen un poco tarde, te sepan a una bocanada de aire fresco. Un besito y espero verte muy pronto.

2 comentarios:

Una Mirada dijo...
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Una Mirada dijo...

Trás lo acontecido en estos últimos días vuelvo a leer tus palabras y veo q d algo puedo estar orgullosa, y es q no puedo o no suelo arrepentirm d hacer daño intencionadament, y cuando lo hago intento pedir perdón lo antes y lo mejor posible q puedo.
Creo q soy fiel a mis principios, aunq las situaciones cambien, cosa q ya no m suelo encontrar en las demás personas, ni siquiera en las q confiaba.
Hoy en dia parece q para el resto de la gente las palabras q salen d sus propias bocas se las lleva el viento, y son veletas q no tienen meta, ni siquiera la mas básica, tener tranquila la conciencia.
Tus palabras m ha servido d alivio y apoyo en estos momentos (aunq no vayan dirigidas a mi), y creo q a muchas personas q lean esto también.
Gracias, bsos
(el comentario suprimido es mio, lo siento, es q m habia expresado mal)