Así podría titular este nuevo capítulo acontecido en mi aventura más reciente. En una total oscuridad vi un pequeño resplandor de luz, luz que distraía mi atención y me abstraía de la profunda oscuridad que me rodeaba, quizá me obcequé demasiado en ese resplandor, cuando aún era consciente de que regresaría por dónde vino.
Supongo que todo se resume en darle demasiada importancia a ese pequeño resplandor, más de la que debería otorgarle, y es que es complicado saber darle la importancia justa o adecuada cuando aún ando un poco perdido, perdido en mis pensamientos, perdido en mis sentimientos y perdido en mis ilusiones. Lo más fácil sería no centrarse tanto en ese resplandor, sino en cómo veo “yo” ese resplandor, la clave se encuentra entre comillas, “yo”, tan sólo debería de centrarme en eso, pero, por desgracia, nunca me ha gustado la comida mascada, prefiero cocinarla y saborearla yo mismo, lo que es indiscutible es que alguna vez sentarse a la mesa con la comida servida no estaría nada mal.
Nota para mi personalidad: Aprender a no dar tanta importancia ni a la gente ni a los acontecimientos de los que soy víctima, lo que conlleva un exagerado egoísmo por mi parte, pero puede ser el comienzo de una gran etapa.
martes 21 de agosto de 2007
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