jueves 16 de agosto de 2007

Tanger

Semana cualquiera, del mes cualquiera (en este caso segunda semana de agosto 07), de repente una mañana casi sin despertarme, levanto la cabeza y me encuentro en un barco, todo rodeado de agua y con un rumbo que desconozco. Desembarco y en apenas una hora me encuentro en una frontera, quiza la que separa nuestro mundo del tercero(y donde está el segundo???), apenas hora y media en coche, hora y media de caos circulatorio y de kamikazes al volante. TANGER, bonita ciudad, mezcla la religión y sobriedad del dia con el desenfreno y la libertad de la noche, pero eso si, todos con una firme creencia, de la que habría que aprender, eso sí, sabiendo enfocarlo correctamente hacia una dirección concreta.

Una semana para entender lo insignificante que realmente somos cada uno en el cómputo global, y que realmente no somos nada si no hay alguien cerca, una semana para darme cuenta de las inmensas posibilidades que existen en cada rinconcito del mundo, la multitud de gente interesante con la que puedes tropezar en cualquier momento y la belleza de miles de lugares perdidos.

Se podría decir que he aprendido algo en este viaje, incluso bastante me atrevería a afirmar, una de las más importantes, la gran diferencia que existe entre lo que he podido presenciar en las calles estrechas de Marruecos, y lo que podemos ver en cualquier otro país del mundo desarrollado. A pesar de ello, toda la experiencia es dignísima de recordar, minuto a minuto, fotografía tras fotografía y, como no, kilómetro tras kilómetro.

Una cultura distinta, devotos de su religión, costumbres incomprendidas; pero, a pesar de todo ello, los valores que priman por las calles son el respeto y la tolerancia, una valiosa lección que muchos deberíamos aprender.

Después de todo lo vivido en una intensísima semana valoraré mucho más todo lo que tengo, toda la gente que me rodea, pondré toda mi ilusión en cualquier proyecto que inicie y en todo lo que puedo conseguir, en conclusión, me siento muy afortunado de lo que tengo, porque para muchos tengo mucho, y para mí muchos tienen poco.

Hasta siempre Marruecos, nunca te olvidaré.