Mi razón no puede hallar ni tan siquiera el pequeño halo que deja una respuesta en el camino, no puede alcanzar algo que no es tangible, no puede coger algo que se le escapa de las manos, simplemente, no cabe buscar respuesta, hay respuestas que no necesitan ser encontradas, sólo hay que creerlas y no cuestionarlas.
Sólo son suspiros que nadie se molestará en escuchar, sólo son palabras sordas, sólo son muecas de caras transparentes que alguien pateará sin el más mínimo miramiento, pero me queda la leve ilusión de que esa vela sólo te esperará a ti para volver a encenderse, de que mi alma vuelva a ser la misma una vez que vuelvas a respirar mi aire.
Supongo que esta sucesión de palabras incoherentes sólo quieren decirte que voy a hacer todo lo posible por estar a tu lado, que voy a luchar porque mis dedos sean los únicos merecedores de recorrer cada centímetro de tu piel, en resumen, esas dos leTras Que tú bien sabes.
¿Recuerdas el día que interrumpí el transcurso de una lágrima con mis dedos? Ahora mismo necesitaría el tuyo.
24 Septiembre 2004
Intentando recordar que una vez estuve desbordado de ilusiones, de ganas de amar y ser amado, de ansias de vivir. Todo esto no hubiese sido posible sin mi “princesita”, porque me emborrachó durante mucho tiempo de sensaciones que rozaban la felicidad más absoluta, y entre otras cosas, el relato anterior y muchos otros, iban por y para ella. Gracias a ti por seguir a mi lado y que sepas que mi promesa pesa sobre mis hombros, y esa es la única que nunca voy a romper. Siempre serás mi “princesita”, la del cuento que fue mi vida mientras estabas a mi lado.
domingo 26 de agosto de 2007
jueves 23 de agosto de 2007
¿Intromisión repentina?
No tenía prevista esta “intromisión o violación” de mi propio blog hasta que he leído unas palabras en un espacio, a las cuáles me gustaría contrarrestar.
A mí personalmente no me gustan nada los refranes y dichos populares, me parece la forma más sencilla de generalizar y dar explicación a algo que quizá requiera de un poco más de atención por nuestra parte, una forma de “conformarnos” con una respuesta fácil.
Cómo tú bien dices, es preferible arrepentirse de lo hecho a hacerlo de lo que no te atreviste a hacer en su justo momento; pero… ¿qué es arrepentirse? ¿de qué debemos arrepentirnos? ¿cómo evaluamos qué actos son dignos de nuestro arrepentimiento y cuáles no? Supongo que cada uno tenemos nuestro propio baremo para decidir que actos son reprochables y cuáles no lo son, y debemos mantener un equilibrio, incluso diría que la balanza debe de estar inclinada hacia el lado de los actos de los que no nos arrepentimos; yo he probado el otro lado de la balanza, aquél en el que te sientes culpable día tras día por no dar lo mejor de ti mismo a cada instante, te sientes culpable por actos o situaciones de los que tú mismo has sido víctima, te preguntas si tú lo has provocado … el gran error es plantearse todos estos interrogantes.
Tan sólo debes arrepentirte de hacer daño a otras personas de forma intencionada, pero vuelvo al “equilibrio”, ese mismo daño te lo harán a ti, así que, aunque suene mal, un daño propio por un daño ajeno, el cambio es justo.
Minuto tras minuto podemos cometer errores, uno tras otro, romper la piedra de tanto tropezar en ella, quizá nuestro destino sea ese, encontrarnos miles de piedras que poco a poco saltaremos cuando hayamos aprendido la lección. Al final del camino, al echar la vista atrás, te darás cuenta de las miles de piedras que has podido saltar y las miles de lecciones que con ellas aprendiste, lecciones que cada día han hecho de ti una mejor persona, aunque no se la diferencia exacta entre una mejor o peor persona, pero que seguro que nos ayudarán cuando volvamos a tropezar con una piedra parecida, y en este caso sepamos como actuar ante ella, para que el tiempo no nos atrape por sorpresa.
Ese es el recorrido a llevar a cabo, cometer un error, volver a cometer el mismo error, comprender la mecánica del error y por último, subsanar ese error de la forma más conveniente; y la historia siempre se repite, de vez en cuando, modificando algunos factores.
Espero que estas palabras, aunque lleguen un poco tarde, te sepan a una bocanada de aire fresco. Un besito y espero verte muy pronto.
A mí personalmente no me gustan nada los refranes y dichos populares, me parece la forma más sencilla de generalizar y dar explicación a algo que quizá requiera de un poco más de atención por nuestra parte, una forma de “conformarnos” con una respuesta fácil.
Cómo tú bien dices, es preferible arrepentirse de lo hecho a hacerlo de lo que no te atreviste a hacer en su justo momento; pero… ¿qué es arrepentirse? ¿de qué debemos arrepentirnos? ¿cómo evaluamos qué actos son dignos de nuestro arrepentimiento y cuáles no? Supongo que cada uno tenemos nuestro propio baremo para decidir que actos son reprochables y cuáles no lo son, y debemos mantener un equilibrio, incluso diría que la balanza debe de estar inclinada hacia el lado de los actos de los que no nos arrepentimos; yo he probado el otro lado de la balanza, aquél en el que te sientes culpable día tras día por no dar lo mejor de ti mismo a cada instante, te sientes culpable por actos o situaciones de los que tú mismo has sido víctima, te preguntas si tú lo has provocado … el gran error es plantearse todos estos interrogantes.
Tan sólo debes arrepentirte de hacer daño a otras personas de forma intencionada, pero vuelvo al “equilibrio”, ese mismo daño te lo harán a ti, así que, aunque suene mal, un daño propio por un daño ajeno, el cambio es justo.
Minuto tras minuto podemos cometer errores, uno tras otro, romper la piedra de tanto tropezar en ella, quizá nuestro destino sea ese, encontrarnos miles de piedras que poco a poco saltaremos cuando hayamos aprendido la lección. Al final del camino, al echar la vista atrás, te darás cuenta de las miles de piedras que has podido saltar y las miles de lecciones que con ellas aprendiste, lecciones que cada día han hecho de ti una mejor persona, aunque no se la diferencia exacta entre una mejor o peor persona, pero que seguro que nos ayudarán cuando volvamos a tropezar con una piedra parecida, y en este caso sepamos como actuar ante ella, para que el tiempo no nos atrape por sorpresa.
Ese es el recorrido a llevar a cabo, cometer un error, volver a cometer el mismo error, comprender la mecánica del error y por último, subsanar ese error de la forma más conveniente; y la historia siempre se repite, de vez en cuando, modificando algunos factores.
Espero que estas palabras, aunque lleguen un poco tarde, te sepan a una bocanada de aire fresco. Un besito y espero verte muy pronto.
martes 21 de agosto de 2007
“Pequeña desilusión predecible”
Así podría titular este nuevo capítulo acontecido en mi aventura más reciente. En una total oscuridad vi un pequeño resplandor de luz, luz que distraía mi atención y me abstraía de la profunda oscuridad que me rodeaba, quizá me obcequé demasiado en ese resplandor, cuando aún era consciente de que regresaría por dónde vino.
Supongo que todo se resume en darle demasiada importancia a ese pequeño resplandor, más de la que debería otorgarle, y es que es complicado saber darle la importancia justa o adecuada cuando aún ando un poco perdido, perdido en mis pensamientos, perdido en mis sentimientos y perdido en mis ilusiones. Lo más fácil sería no centrarse tanto en ese resplandor, sino en cómo veo “yo” ese resplandor, la clave se encuentra entre comillas, “yo”, tan sólo debería de centrarme en eso, pero, por desgracia, nunca me ha gustado la comida mascada, prefiero cocinarla y saborearla yo mismo, lo que es indiscutible es que alguna vez sentarse a la mesa con la comida servida no estaría nada mal.
Nota para mi personalidad: Aprender a no dar tanta importancia ni a la gente ni a los acontecimientos de los que soy víctima, lo que conlleva un exagerado egoísmo por mi parte, pero puede ser el comienzo de una gran etapa.
Supongo que todo se resume en darle demasiada importancia a ese pequeño resplandor, más de la que debería otorgarle, y es que es complicado saber darle la importancia justa o adecuada cuando aún ando un poco perdido, perdido en mis pensamientos, perdido en mis sentimientos y perdido en mis ilusiones. Lo más fácil sería no centrarse tanto en ese resplandor, sino en cómo veo “yo” ese resplandor, la clave se encuentra entre comillas, “yo”, tan sólo debería de centrarme en eso, pero, por desgracia, nunca me ha gustado la comida mascada, prefiero cocinarla y saborearla yo mismo, lo que es indiscutible es que alguna vez sentarse a la mesa con la comida servida no estaría nada mal.
Nota para mi personalidad: Aprender a no dar tanta importancia ni a la gente ni a los acontecimientos de los que soy víctima, lo que conlleva un exagerado egoísmo por mi parte, pero puede ser el comienzo de una gran etapa.
jueves 16 de agosto de 2007
Tanger
Semana cualquiera, del mes cualquiera (en este caso segunda semana de agosto 07), de repente una mañana casi sin despertarme, levanto la cabeza y me encuentro en un barco, todo rodeado de agua y con un rumbo que desconozco. Desembarco y en apenas una hora me encuentro en una frontera, quiza la que separa nuestro mundo del tercero(y donde está el segundo???), apenas hora y media en coche, hora y media de caos circulatorio y de kamikazes al volante. TANGER, bonita ciudad, mezcla la religión y sobriedad del dia con el desenfreno y la libertad de la noche, pero eso si, todos con una firme creencia, de la que habría que aprender, eso sí, sabiendo enfocarlo correctamente hacia una dirección concreta.
Una semana para entender lo insignificante que realmente somos cada uno en el cómputo global, y que realmente no somos nada si no hay alguien cerca, una semana para darme cuenta de las inmensas posibilidades que existen en cada rinconcito del mundo, la multitud de gente interesante con la que puedes tropezar en cualquier momento y la belleza de miles de lugares perdidos.
Se podría decir que he aprendido algo en este viaje, incluso bastante me atrevería a afirmar, una de las más importantes, la gran diferencia que existe entre lo que he podido presenciar en las calles estrechas de Marruecos, y lo que podemos ver en cualquier otro país del mundo desarrollado. A pesar de ello, toda la experiencia es dignísima de recordar, minuto a minuto, fotografía tras fotografía y, como no, kilómetro tras kilómetro.
Una cultura distinta, devotos de su religión, costumbres incomprendidas; pero, a pesar de todo ello, los valores que priman por las calles son el respeto y la tolerancia, una valiosa lección que muchos deberíamos aprender.
Después de todo lo vivido en una intensísima semana valoraré mucho más todo lo que tengo, toda la gente que me rodea, pondré toda mi ilusión en cualquier proyecto que inicie y en todo lo que puedo conseguir, en conclusión, me siento muy afortunado de lo que tengo, porque para muchos tengo mucho, y para mí muchos tienen poco.
Hasta siempre Marruecos, nunca te olvidaré.
Una semana para entender lo insignificante que realmente somos cada uno en el cómputo global, y que realmente no somos nada si no hay alguien cerca, una semana para darme cuenta de las inmensas posibilidades que existen en cada rinconcito del mundo, la multitud de gente interesante con la que puedes tropezar en cualquier momento y la belleza de miles de lugares perdidos.
Se podría decir que he aprendido algo en este viaje, incluso bastante me atrevería a afirmar, una de las más importantes, la gran diferencia que existe entre lo que he podido presenciar en las calles estrechas de Marruecos, y lo que podemos ver en cualquier otro país del mundo desarrollado. A pesar de ello, toda la experiencia es dignísima de recordar, minuto a minuto, fotografía tras fotografía y, como no, kilómetro tras kilómetro.
Una cultura distinta, devotos de su religión, costumbres incomprendidas; pero, a pesar de todo ello, los valores que priman por las calles son el respeto y la tolerancia, una valiosa lección que muchos deberíamos aprender.
Después de todo lo vivido en una intensísima semana valoraré mucho más todo lo que tengo, toda la gente que me rodea, pondré toda mi ilusión en cualquier proyecto que inicie y en todo lo que puedo conseguir, en conclusión, me siento muy afortunado de lo que tengo, porque para muchos tengo mucho, y para mí muchos tienen poco.
Hasta siempre Marruecos, nunca te olvidaré.
miércoles 8 de agosto de 2007
"Muchos acontecimientos en muy poco tiempo"
Muchos acontecimientos en muy poco tiempo, así se podría titular si hubiese escrito una novela de ciencia-ficción en el último mes de mi vida. Cada uno de estos acontecimientos influye en mí, en mi actitud a la hora de afrontar determinados imprevistos, en mi nueva forma de “observar” la gente que me rodea y en mis futuras ilusiones y decepciones.
El primero de ellos fue finalizar la licenciatura, y todo lo que ello conlleva, muchos amigos, una ciudad, mil experiencias y cuatro años inolvidables, escritos con rotulador permanente en el cuaderno de mi alma.
Posteriormente me saqué una espinita clavada desde el verano anterior, esa espinita era no haber podido ver en concierto a uno de los grupos míticos de la historia del rock, como son los Rolling Stones, por motivos ya conocidos por todo el mundo. Pero a mi parecer, como no soy un rosal para tener espinas, decidí no darme por vencido hasta lograr algo que tanto deseaba, el 30 de Junio de 2007 lo logré, volví a sentirme vivo, a sentir que vivía un acontecimiento único y que no demasiadas personas han podido presenciar a lo largo de sus vidas. Mil sentimientos se intentaban agolpar en mi interior, pero todos no cabían, porque la alegría y la felicidad ocupaban la mayor parte del espacio dedicado a las sensaciones.
Un poquito después la feria, que por un lado ha sido la mejor de los últimos años, pero por otro… ha hecho que me de cuenta, quizá, de realidades más que evidentes, pero que me costaba aceptar, hablo en pasado porque ya lo he aceptado, y como es evidente duele, y mucho, pero de todo o casi todo se sale. Todo esto me ha ayudado a reforzar mi autoestima, aunque, en principio, tenía que haber sucedido todo lo contrario. Me he demostrado una vez más a mí mismo que puedo salir de todo, del pozo más profundo, tan solo proponiéndomelo e ilusionándome con la nimiedad más inverosímil. Todo eso forma parte de un pasado reciente, pero de un pasado, así que ahora, poco a poco, se agolpan miles de ilusiones y proyectos en mi cabeza, los cuales no pararé hasta conseguir.
El primero de ellos fue finalizar la licenciatura, y todo lo que ello conlleva, muchos amigos, una ciudad, mil experiencias y cuatro años inolvidables, escritos con rotulador permanente en el cuaderno de mi alma.
Posteriormente me saqué una espinita clavada desde el verano anterior, esa espinita era no haber podido ver en concierto a uno de los grupos míticos de la historia del rock, como son los Rolling Stones, por motivos ya conocidos por todo el mundo. Pero a mi parecer, como no soy un rosal para tener espinas, decidí no darme por vencido hasta lograr algo que tanto deseaba, el 30 de Junio de 2007 lo logré, volví a sentirme vivo, a sentir que vivía un acontecimiento único y que no demasiadas personas han podido presenciar a lo largo de sus vidas. Mil sentimientos se intentaban agolpar en mi interior, pero todos no cabían, porque la alegría y la felicidad ocupaban la mayor parte del espacio dedicado a las sensaciones.
Un poquito después la feria, que por un lado ha sido la mejor de los últimos años, pero por otro… ha hecho que me de cuenta, quizá, de realidades más que evidentes, pero que me costaba aceptar, hablo en pasado porque ya lo he aceptado, y como es evidente duele, y mucho, pero de todo o casi todo se sale. Todo esto me ha ayudado a reforzar mi autoestima, aunque, en principio, tenía que haber sucedido todo lo contrario. Me he demostrado una vez más a mí mismo que puedo salir de todo, del pozo más profundo, tan solo proponiéndomelo e ilusionándome con la nimiedad más inverosímil. Todo eso forma parte de un pasado reciente, pero de un pasado, así que ahora, poco a poco, se agolpan miles de ilusiones y proyectos en mi cabeza, los cuales no pararé hasta conseguir.
Cuaderno de Bitácora
Como si de un “Cuaderno de Bitácora” se tratase, contaré, de vez en cuando, los duros obstáculos con los que me encontraré en los turbulentos mares y océanos que me rodean, las reflexiones tras largos días de encierro en mi camarote pensando en escoger la mejor dirección posible e intentando corregir los errores cometidos durante mis largos viajes.
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